Integrar el bienestar en tu día a día no requiere de grandes sacrificios, sino de pequeñas decisiones constantes en tu entorno habitual.
Si trabajas sentado, ya sea en un corporativo o haciendo home office, intenta levantarte cada 50 minutos. Realiza movimientos muy suaves de cuello, hombros y muñecas.
Esto ayuda a liberar la tensión que se acumula naturalmente por mantener la misma postura frente al monitor durante horas.
En ciudades grandes de México, pasamos mucho tiempo en traslados. Aprovechar esos minutos para generar movimiento es clave para evitar la pesadez.
Durante la temporada de calor, o simplemente al movernos por las calles asfaltadas de la ciudad, nuestro cuerpo pierde líquidos más rápido de lo que notamos.
Beber agua natural a lo largo del día (no solo cuando tienes sed) es fundamental. Ayuda a mantener la elasticidad de los tejidos, lubrica tus movimientos y mejora la concentración mental.
Recomendación: Lleva siempre una botella de agua reutilizable en tu mochila o bolsa.
Empieza el día con el pie derecho completando estas pequeñas acciones antes de salir de casa:
Observa cómo te sientas a la hora de la comida, ya sea en el comedor de tu casa o en un restaurante cercano a la oficina.
Mantener la espalda en una posición natural, apoyada en el respaldo y sin encorvarse sobre el plato, facilita la digestión y evita que acumules fatiga innecesaria en la zona lumbar para la segunda mitad de tu jornada.